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El taller del gnomo

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Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


A veces hay que imponerse

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 16 Abril 2014, 23:30pm

Etiquetas: #Hace un mes en Mulgore, #liderazgo, #compañerismo, #chat

A veces hay que imponerse
Como cada semana empiezo poniendo a continuación un resumen de 1 artículo que ya había sido publicado en Pastando en Mulgore.

Muchas veces no queda más remedio que imponer las decisiones que uno cree conveniente, hay cosas que no se pueden dejar al azar porque eso plantearía problemas mayores.

El viernes pasado me ocurrió un caso de esos que hacen saltar chispas. Estábamos en raid y uno de los healers se tuvo que marchar. Se despidió y nosotros tratamos de hacer lo de siempre, preguntar por el chat de la hermandad si alguien más se apuntaba.

Imaginaos la escena. 26 personas conectadas un viernes por la noche, 12 en raid, y a la hora de preguntar no hay respuestas.

Me hinché a preguntar y no respondía nadie, así que no me quedó más remedio que echar la bronca porque una cosa es que no quieran venir, y otra muy distinta es ver a los compañeros pidiendo una simple respuesta para saber si esperar o hacer raid-off, y que nadie diga nada.

Les bastaba con decir un “no puedo”, “ahora no”, “no me apetece”, o cualquier otra cosa, pero igualmente quedaron en silencio.

Les dije que una hermandad es para compartir, que se está en ella tanto para lo bueno como para lo malo, no sólo para reparar gratis, coger materiales del banco y tener ayuda de los compañeros cuando se pide.

Les dije que no me gustaba la actitud que tenían algunos y que no pedía gran cosa, sólo una simple respuesta aunque fuese negativa. Al final opté por decirles que a ese paso terminaría quitándole los beneficios extra a todos ellos y dejándoselos únicamente a quienes supiesen apreciar lo que tienen.

Y fue en ese momento cuando uno de los que había permanecido callado habló. Pero habló no para dar una respuesta, sino para criticar el que los demás exigiésemos que dijesen algo.

Se quejó de que si así era como hacíamos las cosas eso no era una hermandad sino una dictadura, y que si no respondían era porque no querían, porque ellos también estaban jugando.

Le respondí que sí que era una dictadura y que el dictador era yo, pero que nunca se le había obligado ni a él ni a ningún otro a hacer nada que no quisiese. Salvo tener un poco de educación y responder cuando estás leyendo lo que los demás escriben.

Es un buen jugador, el que más puntos de logro tenía en la hermandad, y tenía también muy buen equipo. Aparte de eso nunca jugaba con sus compañeros de hermandad, no se lo reprochábamos. Pensaba en si mismo únicamente y preferió quejarse a responder educadamente a los demás. Símplemente no encajaba.

Le di 2 minutos para despedirse y luego lo eché. Pero lo eché no porque no quisiese ayudar, sino porque cuestionaba lo que hace que la hermandad sea como es. Ayudar a los compañeros, ser educado con los demás y mantener una buena convivencia.

Si lo hubiese dejado tal cual, otros habrían pensado que pueden hacer cualquier cosa sin ninguna consecuencia, y eso daría pie a que cambiase el ambiente que se respira en la hermandad. Por eso impuse mi decisión y lo expulsé, porque es mi hermandad y soy yo quien decide tanto lo que se permite en ella como lo que no.

Os recuerdo que esto no es más que un resumen de lo que ya fue publicado en PEM, si queréis leerlo íntegro junto con los comentarios de los lectores podéis hacerlo aquí.

PD: No os olvidéis de que estamos intentando que este sea el año de la mujer jugadora. Colaborad con nosotros para que podamos hacerlo posible.

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