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El taller del gnomo

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Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


Murloc meets Kobold (The murloc' story 02)

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 16 Noviembre 2014, 16:49pm

Etiquetas: #La tontería de la semana, #murloc' story, #kobold, #vela, #nano, #murloc, #dibujos

Si hubiese sido un miembro de cualquier otra raza, aquella mañana habría partido muy temprando antes de la salida del sol aprovechando las sombras previas al alba para no ser visto, porque aquel día marchaba a la aventura dejando atrás amigos y familia, sin saber si volvería algún día.

Pero no pertenecía a ninguna otra raza, tan sólo era un murloc y a los murlocs les da igual lo que hagan los demás. Así que salió al mediodía porque era cuando más luz había para ver mejor el camino, y no se despidió ni de su madre... porque a saber quien era la que había dejado todos aquellos huevos pegados a una piedra.

La vida del murloc medio no era fácil, aunque claro, lo sería mucho más si al menos aprendiesen a no dormir en el mismo sitio donde tiran las espinas de los pescados. Les bastaría con hacer lo que él mismo siempre había hecho, ¡No tirar nunca las espinas en el sitio donde uno duerme!, siempre es mejor tirarlas donde duermen los demás.

Si creyese que iba a servir de algo tal vez habría tratado de convencer a los otros para hacer las cosas de una manera distinta, pero sabía que no iban a hacerle caso y por eso decidió irse, en busca de algún lugar donde hubiese alguien que lo comprendiera.

******

La humedad no le gustaba, pero vivía en un sitio húmedo y frío; la oscuridad tampoco le gustaba, pero vivía en un sitio oscuro. Al menos le quedaba el consuelo de que podía iluminarse con su propia vela.

Es muy difícil vivir en un sitio que no te gusta y con gente que no te comprende, pero cuando uno nace Kobold tiene que llevar una vida de kobold. Siempre ha sido así y las mamás kobold ponen mucho énfasis en que los pequeños aprendan que fuera de los túneles sólo hay peligro.

Lo que no dicen nunca las mamás kobold es que no todos los problemas están fuera de casa. Si alguien le preguntase a un kobold cualquiera qué es lo más importante, el kobold respondería sin duda que la vela, pero si a alguien se le ocurriese preguntar por la 2ª cosa más importante seguramente recibiría como respuesta un "ser igual".

Entre los kobolds no está bien visto destacar; "lo diferente es malo" dicen, "no te puedes fíar de los que son distintos a los demás" aseguran, y "un kobold de verdad no puede ser ni más, ni menos que otro" aseveran. En definitiva, que ser un kobold diferente del resto no es bueno para la salud y por desgracia para Kenigor él no era igual a los demás kobolds.

Ya desde pequeño había demostrado tener cierta capacidad para controlar el fuego, y aunque ya habían surgido antes otros pirománticos en el clan los demás lo miraban de una forma distinta; miradas de reojo, comentarios cuchicheados y empujones sin querer... ese era su día a día.

No le gustaba que lo mirasen así pero aguantaba porque sabía que otros lo habían hecho antes que él. Aguantó las miradas cuando se quemó por primera vez los bigotes, aguantó los cuchicheos cuando cambió la ropa de minero por una camisa holgada que llevaba a modo de toga, y aguantó los empujones cuando soltó por primera vez su pico para armarse únicamente con un palo largo... a fin de cuentas, si uno nace pare ser piromántico tiene que parecerlo.

Lo que no pudo aguantar fue el día en que al despertar vió a sus pies los restos de una vela derretida, para un Kobold no hay mayor amenaza posible. Así que ese día recogió sus cosas y por primera vez en su vida abandonó solo los túneles que lo habían visto nacer.

******

Alejarse por primera vez de casa tiene sus riesgos, para empezar que a cada paso estás más lejos y además no sabes muy bien a donde ir, pero un murloc inteligente sabe que no se puede asustar por unos pequeños inconvenientes y hace lo que mejor sabe hacer, caminar por la orilla.

No había estado nunca en aquella parte del lago, pero no le importaba porque incluso allí el agua seguía siendo agua y las piedras seguían siendo piedras. Caminó y caminó sin saber muy bien hacia donde, hasta que se encontró algo que le llamó la atención.

Allá, al frente había movimiento. Se acercó con sigilo, ocultándose detrás de cada roca como cuando saltaba encima de los nanos, y cuando estuvo al lado se fijó. Era un hombre-rata junto a una hoguera y estaba solo, no tenía más que un palo para defenderse y lo que había al fuego olía bien, eso era suficiente para un murloc hambriento. Así que no lo pensó dos veces y saltó sobre el hombre-rata.

Lo siguiente fue oscuridad... oscuridad y dolor de cabeza, con una voz de fondo que decía ¡tú no llevarte vela!

Murloc meets Kobold (The murloc' story 02)

Si os habéis perdido alguna entrada de la historia podéis verlas todas aquí

Actualización: Al fin, con unos cuantos días de retraso por motivos ajenos a mi voluntad, la imagen que tendría que haber acompañado esta entrada está lista y terminada.

Espero que os guste, es obra de mi mujer, y si queréis ver este y otros dibujos suyos podéis hacerlo en:

https://erom.carbonmade.com/

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Iura 11/29/2014 15:00

Mmmm parece que se va a juntar un buen grupito de razas ilustres del WoW. No sé por qué, pero me da por pensar que los protagonistas son del Bosque de Elwynn (Villa Dorada y las Minas cercanas están plagadas de estos bichitos).... ¿Quizás se una otra raza famosita que anda por esa zona?
Buen trabajo, esperando el siguiente ^^

Potopo Roscatuerca 11/29/2014 18:33

Pues no, no aciertas con la zona. Está mucho más cerca de Forjaz que de Ventormenta.

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