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El taller del gnomo

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Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


Outcasts next to fire (The murloc' story 03)

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 21 Diciembre 2014, 00:32am

Etiquetas: #La tontería de la semana, #murloc' story, #murloc, #kobold, #historia, #dibujos

Cuando el murloc abrió los ojos no vió nada, pero enseguida se dió cuenta de que eso era porque estaba boca abajo mirando al suelo, así que se dió la vuelta al tiempo que de su boca salía un lamento por el chichón que empezaba a crecerle.

¿Qué había pasado?. Lo último que recordaba era que tenía hambre, pero cuando tenía hambre lo que le dolía era la barriga no la cabeza. Mientras se le aclaraba la vista y se frotaba el chichón hizo un esfuerzo por recordar; había algo más, algo peludo, con bigotes, con una cola grande y un palo duro, algo como... ¡Como el hombre-rata!

Al fin se acordaba, el hombre-rata le había dado con el palo en la cabeza, eso era, pero ¿dónde estaba el hombre-rata ahora?. Como si se temiese lo peor y olvidando por un momento el dolor, el murloc se puso en pie de un salto y miró alrededor. Allí estaba el hombre-rata junto a la hoguera como si tal cosa, mirando hacia él con el palo en las manos y el brillo del fuego en los ojos.

Kenigor se le quedó mirando con sus ojillos entrecerrados, y mientras conjuraba una pequeña llama sobre su mano abierta preguntó, -¿tú llevarte vela?-

El murloc retrocedió instintivamente al ver el fuego en su mano, y sin saber muy bien por qué lo hacía ante la pregunta del hombre-rata se limitó a negar con la cabeza. Aquello pareció bastarle al kobold que mientras cerraba el puño para apagar las llamas de su mano se sentó.

******

Cuando abandonó su casa para salir a la aventura ya suponía que iba a encontrarse con otras criaturas, que unas veces podría esconderse de ellos y otras tendría que luchar, pero esto era algo nuevo, aquel ser primero le pegaba y luego se sentaba, ¿Por qué no lo mandó a ver a la señora sin colores con alas de pájaro?, él lo habría hecho.

Es lo malo de ser un murloc que se fija en las cosas, que en cualquier momento empiezas a hacerte todo tipo de preguntas para las que nadie te da respuesta.

A pesar de todo seguía siendo un murloc y como tal había cosas que no podía evitar, una de ellas era el hambre. A fin de cuentas fue por eso que se había encontrado con el hombre-rata, porque tenía hambre, y aunque le seguía doliendo la cabeza y no alcanzaba a comprender del todo aquella situación en la que se encontraba, sus tripas se encargaban de gritarlo a quien quisiese oirlo.

El kobold seguía allí sentado tan sólo lo mirándolo con aquellos ojillos brillantes, sin decir nada, pero cada vez que le sonaban las tripas el murloc veía como se le movían las orejas al hombre-rata. Finalmente Kenigor habló.

-¿tú llevarte vela?- y por toda respuesta al murloc repitió su negación de cabeza

-¿tú quiere comer?- dijo el kobold al tiempo que señalaba el pequeño caldero que tenía al fuego, un caldero que se parecía muchísimo al casco que el murloc había perdido.

El murloc se quedó mirando sin saber que hacer... primero miró al hombre-rata, luego a la comida, al palo del kobold y otra vez a la comida, se llevó la mano al chichón que seguía doliéndole y volvió a mirar la comida, volvió a mirar hacia el kobold y cuando estaba a punto de mirar la comida de nuevo sus tripas respondieron por él. Si algo sabía bien un murloc que se fija en las cosas es que no se puede ir en contra de lo que uno es, y él era un murloc hambriento así que se sentó.

******

Hay momentos en la vida en que uno ha de replantearse todo lo que cree saber acerca de algo y este era uno de esos momentos, el murloc siempre había pensado que no estaba bien mantener relaciones con los que no eran murlocs, y de paso que tampoco estaba bien mantener ningún tipo de relación con otros murlocs. Pero allí estaba él sentado junto al fuego y compartiendo la comida con un hombre-rata.

Sabía que aquello era raro pero por algún motivo sentía que no estaba del todo mal, a fin de cuentas él había partido buscando a otros que lo ayudasen a comprender el mundo o que por lo menos lo viesen parecido a como él lo hacía. Tal vez su compañero de cena no fuese tan distinto a él después de todo.

El murloc decidido a avanzar en su cruzada personal por descubrir qué había más allá de su charca miró al kobold y dijo, no sin cierto esfuerzo.

- ¿tú gmirllggrr solo igual mi?

- yo ya no tiene tunel para dormir (contestó el kobold mientras miraba al murloc)

- ¿tú llena grlgrrm con espinas?

- otros kobold echar a mi

- yogrlmm ir solo

- ¿porqué tú ir?

- murlocs no grmiiirg a yo

- mi pasar igual...

... Y así pasaron el resto de la noche, comunicándose como buenamente podían, y comprendiendo al final que por muy distintos que fueran no dejaban de ser un par de parias calentándose junto a la misma hoguera.

 

Continuará...

Si queréis ver la imagen con mayor claridad haced click derecho sobre ella y seleccionad "ver imagen"

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Si os habéis perdido alguna entrada de la historia podéis verlas todas aquí

 

El dibujo al igual que en las anteriores entregas es obra de mi mujer, y aunque os parezca raro tiene ese color tan particular porque está pintado con Café, sí café normal y corriente.

Si queréis ver este y otros dibujos suyos podéis hacerlo en su perfil de Deviant Art:

https://erom.carbonmade.com/

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