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El taller del gnomo

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Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


Andando con pies de plomo

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 18 Febrero 2016, 01:30am

Etiquetas: #Hace un mes en Mulgore, #compañerismo, #grupo, #hermandades, #solitarios

Recordad que este artículo fue publicado originalmente en Pastando en Mulgore. Si queréis leer el original con los comentarios de los lectores pinchad en el enlace que encontraréis al final
Andando con pies de plomo

Actualmente llevo más de 8 años ininterrumpidos al frente de mi hermandad, como podréis imaginar en este tiempo han habido buenos y malos momentos, y por supuesto mejores y peores compañeros. Al principio las cosas eran difíciles, y a pesar de haber pasado por varios momentos complicados, con el tiempo hemos conseguido crear una hermandad con un grupo lo suficientemente estable.

Ese es el secreto del éxito para una hermandad, el grupo. Porque a fin de cuentas una hermandad por mucho que algunos insistan en querer ver más de lo que realmente hay, no es otra cosas que un grupo de jugadores. Da igual que se unan para hacer raids, que sólo hagan pvp, o que se pasen el rato hablando entre ellos sin moverse de la ciudadela. Si no hay gente no hay hermandad.

Eso es algo que tarde o temprano todos los maestros de hermandad tenemos que aprender, que si queremos que la hermandad funcione es necesario que tenga gente, a ser posible gente activa y no una lista llena de personajes que no han conectado en años. Pero también gente que pueda colaborar con los demás para conseguir sus metas comunes.

No es la primera vez que hablo del tema, así que si me leéis con cierta frecuencia ya sabréis qué opino. Siempre he mantenido la postura de que para que una hermandad funcione la mayoría de sus miembros ha de tener un objetivo común, da lo mismo que quieran raids, rol o outdoor. Si cada uno en la hermandad quiere una cosa distinta al final no se llegará a ningún lado. Pero aparte de eso existe un factor extra que debe de ser tenido muy en cuenta si se quiere conservar la salud de la hermandad. Me refiero al factor humano, ese que hace que unas personas encajen mejor que otras dentro del grupo.

Vereis, todos los grupos formados por personas funcionan más o menos de la misma manera. Hay uno o varios cabecillas que se encargan de organizar a los demás, una serie de íntimos que siempre están juntos, algún que otro bufón que se encarga de mantener a todo el mundo alegre, los que se apuntan a cualquier cosa que hagan los demás, y los que simplemente siguen la corriente al resto.

Pero entre todos esos siempre hay uno que no sabe ni como ni porqué ha llegado hasta ahí, el solitario. Personas que en un principio no tienen intención de entrar en una hermandad, pero que por alguna razón terminan haciéndolo. Lo único malo de tener a un solitario en la hermandad es que nunca sabes como va a reaccionar.

No todos son así pero sí que me he encontrado con muchos de ellos que no sabían como comportarse con los demás, y ahí es donde está el peligro. Algunos podrían ser definidos simplemente como personas tímidas a las que les cuesta coger algo de confianza, pero otros son personas a las que sus propias circunstancias les impiden relacionarse con el resto.

El que no les resulte fácil relacionarse adecuadamente con los demás no significa que no lo intenten, es más, muchos de ellos están deseosos de conseguir ese tipo de integración social, y hacen un esfuerzo por intentar conseguir que los demás los acepten. ¿Cuál es entonces ese peligro del que os hablaba?, que esas personas bien por desconocimiento de las interacciones sociales básicas, o por culpa de algún problema mental, entienden erróneamente la atención que se les presta y acaban creando un problema.

Ya he hablado de gente problemática en otras pasiones, aunque no sé si habré llegado a nombrar a esos en concreto. Son jugadores que parecen al principio de lo más normal, puede que un poco callados y solitarios pero nada más, por lo menos hasta el momento en que alguien se compadece de ellos y les ofrece su amistad.

Están tan poco acostumbrados a relacionarse que confunden cualquier muestra de atención con lo que no es. Confunden el compañerismo con la amistad verdadera de quienes se conocen desde hace años, cualquier palabra de una compañera/o con intenciones de tipo romántico, y una simple llamada de atención por parte de su raid líder como un ataque personal que no perdonarán jamás.

Sí lo habéis adivinado, estoy hablando de esos jugadores, que aunque son pocos existen, y no están bien de la cabeza. Hablando claro, al WoW también juegan los que están locos, y es por ellos que cada vez que entra en una hermandad un nuevo jugador hay que tratarlo con mucho cuidado, como si fuésemos andando con pies de plomo.

Para acceder al artículo original en el Fansite Oficial de Pastando en Mulgore tan sólo tenéis que pinchar aquí.
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