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El taller del gnomo

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Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


Hermandades sociales, esas grandes menospreciadas

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 11 Febrero 2016, 01:30am

Etiquetas: #Hace un mes en Mulgore, #amigos, #avance, #hermandades, #juego, #pro

Recordad que este artículo fue publicado originalmente en Pastando en Mulgore. Si queréis leer el original con los comentarios de los lectores pinchad en el enlace que encontraréis al final
Hermandades sociales, esas grandes menospreciadas

Una de las mejores experiencias que se pueden tener en un juego online es la de pertenecer a una hermandad, pero no una de esas superpobladas donde nadie se conoce, sino de las que se pueden considerar como familiares.

Hablo de esas en las que cuando entras todo el mundo te saluda, y donde sin importar qué quieras hacer siempre hay algún voluntario para acompañarte en tus aventuras. Al final por mucho que algunos se empeñen en tratar de demostrar lo contrario, lo que termina definiendo a una hermandad como buena o mala es el recuerdo de los momentos que pasamos en ella.

La mayor parte de la gente que he conocido en el juego se puede pasar horas contando batallitas sobre lo bien que lo pasaron en su momento en la hermandad en la que estaban, todos ellos cuentan historias de las cosas que hicieron, de las hazañas que lograron, y sobre todo de las personas con las que jugaron.

A la mayoría no le importa reconocer que aquellos fueron buenos tiempos que les gustaría volver a repetir, pero también lamentan haber perdido el contacto con los que fueron sus compañeros, y se preguntan por qué ya no hay hermandades así.

Por suerte no todos son iguales, y una pequeña parte de la población total de jugadores se ha pasado toda la vida de su personaje en la misma hermandad, viendo como la mayoría de sus compañeros iban y venían mientras ellos permanecían fieles a los colores de su tabardo.

El resto ha estado entrando y saliendo de diferentes hermandades, tratando de encontrar una que les llene, o que al menos pueda proporcionarles lo que buscan. Porque muchos de ellos son de los que piensan que han madurado como jugadores, y que por eso tienen que buscar una hermandad que les pueda ofrecer aquello a lo que aspiran.

Empezaron como la mayoría sin saber ni de que raza era su personaje, y comenzaron a hacer las misiones iniciales mientras descubrían el mundo, hasta que en un momento dado alguien se fijó en ellos y los invitó a una hermandad. A partir de ahí todo cambió.

Ya no estaban solos, ahora tenían compañeros, gente con la que jugar, y con la que podían “verse” cada día. Al final la mayoría consiguió hacer amistades dentro de la hermandad, y eso cambió su forma de ver el wow.

Ya no entraban sólo para jugar sino que lo hacían para encontrarse con sus amigos. Como es natural poco a poco fueron aprendiendo más acerca del juego, hasta que consiguieron, con el paso del tiempo, convertirse ellos en los veteranos.

Lo malo de eso es que una vez y comienzan a aprender que en el juego existe algo más aparte de hacer misiones y descubrir el mundo, ya no hay quien los detenga. Siguen adelante, todavía con ilusión por saber qué hay más allá, qué contenido les aguarda, y sobre todo esperando poder afrontarlo con sus compañeros.

Pero todo esto que os estoy contando se viene abajo en el mismo momento en que descubren una nueva palabra que les hace replantearse lo que es el juego para ellos, me refiero cómo no, al avance.

Una sóla palabra, pero que es capaz de cambiar la forma en que entienden el juego quienes deciden seguir su dictado. De la noche a la mañana descubren que aquello que era su mundo se ha hecho pequeño, y se plantean si no estarán perdiéndose una parte importante del juego.

Al final se tienen que plantear la decisión de qué estilo de juego seguir, y aquellos que optan por avanzar terminan casi siempre dejando su hermandad, para irse a otra donde les sea más sencillo conseguir sus objetivos.

Con el paso del tiempo muchos de ellos se convierten en lo que conocemos como Pro, y de entre estos siempre surge alguno que sólo sabe decir que a quienes se dedican a jugar de forma casual, sin perseguir metas de alto nivel, ni siquiera se les debería de considerar jugadores. Por supuesto también opinan que las hermandades sociales son un sinsentido que no aportan nada, y que gracias a ellas se ha casualizado en extremo el juego.

Aún así muchos de ellos siguen identificando sus mejores momentos en el juego como los que pasaron en aquella hermandad que sin conocerlos de nada les abrió sus puertas, donde hicieron sus primeros amigos dentro del wow, y donde en definitiva, aprendieron a jugar. En definitiva una hermandad social como esas que ahora menosprecian.

Para acceder al artículo original en el Fansite Oficial de Pastando en Mulgore tan sólo tenéis que pinchar aquí
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