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El taller del gnomo

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Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


Las tres cartas

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 3 Noviembre 2016, 01:30am

Etiquetas: #Hace un mes en Mulgore, #ayuda, #cartas, #hermandades, #problema

Recordad que este artículo fue publicado originalmente en Pastando en Mulgore. Si queréis leer el original con los comentarios de los lectores pinchad en el enlace que encontraréis al final
Las tres cartas

Supongo que algunos estaríais esperando para esta semana la 2ª parte de la entrada de la semana pasada, esa que habla sobre las motivaciones de los tramposos, pero a pesar de que esa entrada está escrita me gustaría recibir algún correo vuestro en el que me contéis alguna experiencia relacionada con las trampas en el wow, el porqué las habéis hecho, si conocéis a alguien que las hagas, etc. Si recibo vuestras historias las publicaré de forma anónima la próxima semana (o la siguiente), pero para daros algo más de tiempo a que las mandéis, hoy os dejaré algo que no tiene nada que ver con ese tema y sí con las hermandades y el aspecto social del juego.

La mayoría ya lo sabéis, pero por si está leyendo esto alguien nuevo o queda algún despistado, creo que es buena idea poneros otra vez (cansino que soy) en antecedentes. Como vosotros yo soy jugador de WoW aparte de varios otros juegos de Blizzard, pero en mi caso siempre he sentido desde muchos años antes de que el WoW existiese, la necesidad de comunicarme con otros jugadores. Yo era de los pocos en mi barrio que hace 20 años tenía conexión a internet y la usaba entre otras muchas cosas para visitar foros, chats y bbs (lo que había en la época) sobre los temas que me gustaban…

Con los años el panorama de Internet fue cambiando; Aumentaron las velocidades de conexión, mejoraron la estabilidad de las líneas y llegó el momento en que ya se podía jugar online. Por supuesto yo seguía con mis costumbres, trataba de comunicarme con otros jugadores, les hacía preguntas, ellos me las hacían a mi, y entre todos nos ayudábamos. Siempre he sido de esos, de los que intenta ayudar al resto cuando tiene ocasión, para mi una parte importante de cualquier juego es una comunidad activa con la que poderse comunicar incluso cuando no estás jugando, y eso es algo que encontré en el WoW. Un día visité los foros oficiales, empecé a escribir y el resto como suele decirse es historia. Hoy en día soy de los que escribe en verde, pero sigo intentando no perder nunca ese espíritu que me hizo empezar, el de comunicarme con el resto y hablar libremente con ellos… Supongo que ese es también uno de los motivos por los que estoy en PEM.

Mi problema, por así decirlo, es que elegí como especialidad una que parece ser no ha querido nadie más; La de los jugadores, las hermandades y los problemas derivados de ambos. Mientras que el resto de los verdes son capaces de dar auténticas lecciones sobre clases, talentos, addons, interfaz, problemas técnicos y ese tipo de cosas, yo me limito a la parte humana, esa que siempre está presente pero de la que parece que nadie se acuerda. A veces me llegan consultas por correo o susurros dentro del juego, de gente que quiere saber algo pero no sabe a quien acudir. Es en esos momentos, mientras me cuentan sus problemas, cuando siento que lo que hago sirve de algo. Hoy os quiero contar un caso que me sucedió hace unos meses, a principios de verano, y que espero sirva para ayudar a alguien más.

Una noche mientras estaba jugando me susurró un jugador, para hablar conmigo de un problema que tenía con su hermandad, estuvimos hablando y me comentó que todo se debía al anterior maestro que tuvieron (a partir de ahora MH). Según parece el anterior MH dejó de jugar, y tras varios meses en los que no se supo nada de él, con la hermandad moribunda por falta de actividad y alguien que la dirigiese, él solicitó el puesto mediante el sistema automático de reemplazo. Ahí es donde empezaron sus problemas…

Comenzó a explicarme que su hermandad siempre había raideado y que por lo general solían hacer las raids en heróico, para saltar a mítico desde que tenían suficientes raiders. Su problema era que tras la marcha del anterior MH a mediados de expansión, se paralizó todo. Los jugadores más activos se fueron marchando, los raiders cambiaron a otras hermadades donde seguir avanzando y al final sólo quedaron aquellos que le tenían cierto apego a la hermandad. Mientras la hermandad no tuvo un líder él estaba igual que el resto, pero en el momento en que se puso al frente comenzaron a lloverle las responsabilidades y quejas de sus compañeros, hasta llegar al punto de que todo el mundo le reprochaba a él que la hermandad se hubiese hundido. Es decir, que él que había intentado sacar a flote una hermandad que estaba casi muerta, era quien recibía las quejas de los demás mientras estos le echaban a él la culpa de todo… Como véis no es una situación fácil de asumir, así que le di unos cuantos consejos, que aunque no le iban a servir para hacer nada más en WoD sí deberían de haberle sido útiles para comenzar con fuerza en Legion.

Podría terminar aquí la historia pero queda algo más, un pequeño comentario que le hice al final, después de haberle dado los consejos que me pedía. Lo que le dije fue “tu anterior MH tendría que haber escrito 3 cartas”, como os podéis imaginar me preguntó que era eso de las 3 cartas, así que le expliqué la historia. Cuentan que un directivo de una empresa, sabiendo que estaban a punto de despedirlo mandó llamar al que sería su sustituto y le dijo:

“Sé que eres un buen hombre y que harás todo lo posible para cumplir con tu trabajo, pero en algún momento tendrás que hacer frente a un problema que no seas capaz de solucionar por ti mismo. Pensando en eso te he escrito 3 cartas, en cada una de ellas encontrarás la solución al problema que tengas en ese momento, están cada una dentro de un sobre con su correspondiente número, guárdalas bien y úsalas sólo como último recurso”. El nuevo directivo ocupó su puesto de trabajo y no tuvo ningún problema grave hasta un par de años después, se descubrió que en su departamento había faltado mucho dinero y querían culparlo a él, no sabía como escapar de ese problema y entonces se acordó de las 3 cartas, abrió la primera y leyó “Sea lo que sea, échame la culpa a mi“.

El hombre hizo exactamente lo que decía la carta, le echó la culpa al anterior directivo y consiguió salir del problema. Años más tarde tuvo otro problema grave y en esta ocasión no lo pensó 2 veces antes de abrir el segundo sobre, que decía “Esta vez te va a costar mucho más, pero tienes que echarme la culpa a mi y a todo el personal que trabajaba conmigo” El hombre se preparó bien, hizo lo que decía la carta y por segunda vez consiguió eludir el problema. Después de eso estuvo muchos años trabajando sin ningún problema grave, hasta que llegado el momento se encontró con uno que lo obligó a abrir el tercer sobre, dentro sólo decía “Escribe 3 cartas

Por supuesto la historia no es mía, pero creo que ilustra bastante bien algo que pocos tienen en cuenta. La mayor parte de las veces, cuando alguien tiene que encargarse de continuar el trabajo empezado por otra persona, va a tener que cargar consigo todos los problemas que el otro haya dejado atrás. Al principio casi siempre es fácil achacarle a tu predecesor esos problemas, pero con el tiempo es cada vez más difícil, hasta que al final pierdes toda la credibilidad y te toca asumir las consecuencias.

En el WoW no ocurre como con la historia de las cartas, casi nunca se puede contar con quien hacía antes lo que haces tú ahora, pero eso no quiere decir que no se pueda pedir ayuda a los demás. Otros jugadores, los foros oficiales, los fansites, y un servidor si se le deja intentarlo pueden ser el apoyo que necesitéis para solucionar esos problemas.

Para acceder al artículo original en el Fansite Oficial de Pastando en Mulgore tan sólo tenéis que pinchar aquí.
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