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El taller del gnomo

El taller del gnomo

Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


Cuando seas padre comerás huevos

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 1 Diciembre 2016, 01:30am

Etiquetas: #Hace un mes en Mulgore, #hermandad, #huevos, #oficiales, #problemas, #Responsabilidades

Recordad que este artículo fue publicado originalmente en Pastando en Mulgore. Si queréis leer el original con los comentarios de los lectores pinchad en el enlace que encontraréis al final

Con la cantidad de artículos que he escrito acerca de los problemas derivados de la tarea de ser maestro de hermandad o raid-líder, insistiendo en que desde fuera parece mucho más sencillo que cuando uno tiene que hacerse cargo de la situación, y manteniendo siempre que conseguir que todo esté en su sitio para que las cosas funcionen bien no es tan fácil como parece… Todavía sigue habiendo gente que se niega a creerlo. Por lo menos hasta que le toca sufrirlo a ellos.

Alguna vez ya había hablado conmigo alguien para pedirme ayuda, diciendo que les había “tocado” hacerse cargo de una hermandad o de una raid porque el enterior encargado ya no podía, y que mientras la otra persona hacía las cosas sin mayores problemas ellos eran incapaces. Pero esta vez lo que me ha ocurrido es un poco más complicado que eso, sobre todo porque la hermandad que se quedó sin líder es la mía… y porque el líder era yo.

No os asustéis que no he dejado de ser maestro de hermandad, sigo teniendo el cargo, pero ahora mismo no soy el que cumple con esas funciones porque el tiempo me lo impide. Lo que he hecho es dejarlo todo en manos de mis oficiales, unos oficiales que a pesar de haber estado siempre ahí, dejaban antes que yo me ocupase de prácticamente toda la gestión de la hermandad y ahora se han tenido que enfrentar a los problemas que para mi eran el pan nuestro de cada día.

Lo que quiero decir es que a pesar de que yo siempre me quejaba de las dificultades (me gusta quejarme), ellos nunca se las tomaron en serio… hasta ahora. Antes me decían que no era para tanto, que tampoco hacía falta complicarse la vida como lo hacía yo, y que como sólo era un juego no había necesidad de darle tanto la lata a los demás. Para que me entendáis, a mi siempre me ha gustado tenerlo todo bien organizado, saber quién es quien dentro de la hermandad, que alters pertenecen a un main, que jugador es amigo de otro en el mundo real, quien los invitó a la hermandad, cuánto tiempo llevan con nosotros… etc. Mil y una cosas que los demás pasan por alto, pero que para mi son importantes porque permiten tenerlo todo bajo control.

Ellos siempre han hecho lo que yo les he pedido, han reclutado, organizado el banco, puesto notas de oficial a los personajes, etc. Pero aún así siempre lo hacían con la queja en los labios, diciendo que eso era mucho control, que no hacía falta tanto, pero como yo les insistía lo hacían igual, a regañadientes pero lo hacían. Ahora yo estoy casi desaparecido del juego, así que no les puedo decir que hagan tal o cual cosa, sólo darles de vez en cuando una guía a seguir para que no se olviden de nada, y ahí es donde empieza el problema, porque mientras antes sólo tenían que hacer lo que yo les iba encargando, ahora son ellos quienes tienen que tomar la responsabilidad y decidir por sí mismos qué hacer en cada momento.

Lo están haciendo bien de eso no me cabe duda, pero sé que se les está haciendo un poco cuesta arriba en algunas ocasiones. El resto de la hermandad ya no me ve, así que cuando hay algún problema acude a ellos directamente, y por supuesto esperan que les aporten una solución rápida y eficaz. Por desgracia no todo es tan fácil como preguntarle al dueño de un personaje recién entrado en la hermandad si es un alter o un main, o revisar el banco para asegurarse de que hay de todo lo necesario. Aparte de todo eso, también hacen falta ciertas habilidades que no todo el mundo tiene y que son prácticamente imprescindibles a la hora de dirigir una hermandad.

Están la paciencia, poder de convicción, saber motivar a los demás… y muchas más que sinceramente no creo que vengan a cuento nombrar ahora. Todas esas son habilidades que ayudan a convencer a los demás para que jueguen juntos, que no se limiten a formar grupos con la gente que ya conocen y sociabilicen también con el resto de la hermandad, a convencerlos de que antes de pedir ayuda deberían de ofrecérsela primero a los demás, de que el chat no está sólo para preguntar y pedir ayuda sino para poder mantener una conversación y echarse unas risas.

Todo eso también forma parte del trabajo de un maestro de hermandad, y aunque parece fácil no lo es, hay que estar ahí tanto para lo bueno como para lo malo, buscando la solución a problemas que los demás ni siquiera ven. Como les he tenido que decir yo a mis oficiales desde que se ocupan de lo que yo tenía que hacer antes… ¡Ahora os toca a vosotros comer huevos!

Para acceder al artículo original en el Fansite Oficial de Pastando en Mulgore tan sólo tenéis que pinchar aquí.
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