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El taller del gnomo

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Todo sobre las hermandades en World of Warcraft


Rutina, bendita rutina

Publicado por Potopo Roscatuerca activado 4 Noviembre 2013, 00:30am

Etiquetas: #Opinión

No sé los demás, pero yo al menos soy una persona bastante normal en lo que a actividades diarias se refiere, por lo general hago las mismas cosas prácticamente todos los días, tengo por así decirlo mi propia rutina.

Cuando entro al juego es más o menos igual, siempre intento hacer lo mismo y amoldarme a mi rutina diaria, aunque eso signifique incluir a los demás. Supongo que cuando hablo de rutina muchos estaréis pensando únicamente en el aburrimiento, pero eso es tener una mirada sesgada.

Tener una rutina no tiene que significar necesariamente incluir el aburrimiento en ella. Por ejemplo, para Fernando Alonso el conducir un coche a 200 kilómetros por hora es rutinario, y para un guía de safari en Africa el estar pendiente de la reacción de cualquier animal salvaje también es rutinario.

Pues a mi me pasa igual que a ellos, en cierto sentido al menos, porque parte de mi rutina en el juego consiste en estar ahí para los demás. Soy el maestro de la hermandad y no me queda más remedio, tengo que procurar que mis compañeros tengan todo lo necesario (al menos lo que pueda ofrecerles la hermandad) para que su tiempo de juego sea satisfactorio.

Mi rutina básicamente consiste en entrar, saludar, revisar el banco y la lista de miembros, empezar a hablar con los demás mientras trato de por lo menos recoger mi cosecha en el huerto, y sobre todo estar dispuesto a cualquier cosa que haga falta. Digamos que lo que tengo que hacer en parte es estar siempre preparado para apuntarme a un bombardeo, y cuando hace falta no sólo apuntarme, sino tirar también las bombas.

Y esto que parece tan sacado de la manga, es uno de los motores principales de mi hermandad desde hace años, porque la rutina es contagiosa, y si consigues que los demás se acojan a ella siempre estarán dispuestos a formar parte de algo a lo que ya estén acostumbrados. Todo depende de que tipo de rutina se halla establecido.

La nuestra consiste en juntarnos cuando podemos y empezar a formar u grupo, sin avisar casi siempre, para convencer a los demás 1 a 1 de que solos no somos nada y necesitamos la ayuda de los demás. Es una tontería, requiere tiempo, energía y paciencia. Pero al final te acostumbras, lo haces rutinario y todos tus compañeros terminan viéndolo como algo habitual.

Por eso ahora mismo ya no me sorprende mirar la lista de miembros de la hermandad y comprobar que sin haberlo planeado de antemano, estamos todos metidos en la misma mazmorra, muriendo, sacando logros y echándonos unas risas. Pero sobre todo, pasándolo bien.

La próxima vez que alguien os diga que su hermandad ha caído en la rutina no lo toméis como algo malo. Yo agradezco que la mía lo haga hecho y cada vez que conecto me alegro por ello.

 

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